jueves, 7 de enero de 2010

El principio del fin

El inicio del final, sería más adecuado decir. En fin...
Me llamo Yanina (los amigos me llaman Yanita), tengo 25 años, soltera y sin chongo que me contenga. Estoy transcurriendo esa etapa en la que me veo demasiado vieja para hacer ciertas cosas y pero muy joven para hacer otras.
En fin... ante mi imposibilidad de expresar todo lo que siento y cuando lo siento, mi terapeuta me aconsejó llevar un diario en el que materialice todo eso que quiero decir y no puedo, ya sea por temor, timidez o lo que sea. Y pensé: " mi error es no poder expresarlo, y voy a escribirlo en un cuaderno en el que nadie lo lea?... es ilógico.
Soy una más, una más de nosotras... pero la diferencia, tal vez, es que estoy pasando por esas malas rachas que parecen no terminar jamás. Hace una semana dejé mi trabajo ( cajera de un supermercado... es que las matemáticas y no nos llevamos bien), mi novio me dejó y mi falta de pago del alquiler, me dejará en la calle.
Hace dos días toqué fondo... e incluso creo que todavía puedo caer más bajo.
Situación:
Hace unos días mi relación de dos años y medio con mi novio terminó. Digo "novio" pero en realidad fue una "amistad con derecho a roce". Dos años y medio... wow!! Y todo se terminó de un día para el otro. Mis amigas dicen que seguramente tiene otras piernas enroscadas en su cuello. Espero que esa no sea la verdadera razón. Bah!... en realidad, debería importarme?...

Esa noche llamé a una amiga con el moco choreando en el tubo del teléfono. Aún no entiendo cómo logró entender lo que le decía.

-Tranquila. Sabías que no daba para más. El tipo no era para vos, además tuvo millones de malas actitudes, y vos, pedazo de carne con ojos, se las perdonabas una tras otra.

-Pero no entiendo qué fue lo que pasó. Pasamos Año Nuevo juntos, fuimos a distintos casamientos de su grupo de amigos, todo parecía estar bien. Y de un día para el otro, CRASH!... No lo entiendo.

-No es tu novio

-Pero habíamos acordado que nuestra relación no tendría rótulos.

-Sos una boluda.

-Lo quiero.

-Sos una boluda.

-¿Le llamo?

-¡¡¡¡NOO!!!!

-Mejor le llamo y le pido que me explique. Quiero terminar bien. Después de todo lo que vivimos, creo que nos merecemos eso.

-¡AY! No te alcanza el día para ser más boluda.

-Amiga, entendeme. Lo quiero.

-Te mereces algo mejor. Te lo hemos dicho un montón de veces, nosotras, tu familia, la gente de tu trabajo (cuando tenías), hasta los amigos de él te decían que lo dejaras porque eras mucho. ¿Qué estas haciendo?

-Dándome una sobredosis de helado con chocolate con nueces.

-¿Otra más? antes te admiraban tu cola por ser una curva perfecta... ahora esa curva está llena de pozos. Imposible de transitar. Esta noche salimos!

-No tengo ganas.

-No es una pregunta, es una afirmación.

-Ok

-Recordemos los viejos tiempos, ponete tu mejor ropa y a pussycatear!....


Dos horas después, mi amiga estaba en la puerta de mi edificio. La cara que puso Virginia es impagable. Sus ojos se abrieron en un gesto de sorpresa, mientras que su ceja se levantaba en señal de no poder descifrar mi vestimenta.

Descripción:

Bluza indú (en algún momento tuvo esa onda, hoy es sólo un arapo que uso para cubrir mi recién adquirida panza chocolatosa), jeans tiro bajo que dejan al descubierto el inicio de la línea del trasero y chatitas de uso diario. ¿El cabello?... mejor ni describirlo, sólo tengo que decir que hacían tres días que no lo beneficiaba con champú.

Después de un lavado de cabeza (literalmente), fuimos a bailar. Ketik, boliche de onda.

Entramos, nos ubicamos cerca de la barra, y empezamos a afinar la puntería (como en los viejos tiempos). De pronto, él apareció. Su sonrisa, su forma de ser, su todo... y en cuanto a mí, mi nada.

Me miró, pasó de largo, y de su mano: una fulana.

Lo que pasó después poco recuerdo, sé que amanecí en el depto de mi amiga con un dolor terrible de cabeza, nauseas y un sabor indescriptible en la boca... aliento de murciélago.

Ese fue el principio del fin.

No hay comentarios:

Publicar un comentario