Y sí... creo que no sólo toqué fondo, creo que cavé tanto que estoy a punto de llegar a China. Lástima que ya quedó fuera de onda la moda oriental.
Me reuní con Víctor a tomar el famoso café. Si tuviera que resumir nuestra relación en una signo, creo que sería ese: un café. Tal vez porque él es así, le encanta perder el tiempo mirando la gente pasar a través de la ventana de ese sitio que dejaba mucho que desear. Típico comportamiento de un jubilado pero metido en el cuerpo de un hombre de 30 años, creo que si no lo viera en esa confitería gastaría sus mañanas en algún parque dándole de comer a las palomas.
Hablamos durante horas... cinco para ser más exacta. Primero tomamos un cortado mientras hablamos de nuestras vidas en general, sus cosas, las mías, pero no hicimos alusión a las "nuestras"... no voy a caer en la cursilería barata de decir que "uno + uno= uno"... basura.
Fue una de esas charlas existenciales en las que "desnudamos" nuestras almas... jjajajaja!!!! No! todo lo contrario!... ninguno de los dos quiso tocar el tema, y para colmo de males, se me hacía tarde para el trabajo. "Ya está", pensé. "Tengo que darle un corte a ésto, cueste lo que cueste"... (N de R.: un día de suspensión en mi nuevo trabajo)
Hablamos, hablamos, hablamos... maldita oratoria. Cómo me hubiera gustado comerle la boca de un beso. Pero no... me contuve...
AY!... Cómo costó! Las pupilas de sus ojos verdes se dilataban, mientras un mechón caía sobre su frente. Estaba más flaco y bronceado. (Va casi todos los días a la pileta a levantar minas... me lo confesó )
Temas de los que hablamos:
1. Él
2. Él
3. Él
4. Su trabajo
5. Su familia
6. Sus próximas vacaciones
7. Toda su realidad
8. Él
9. Él
10. Y más él
Después que se cansó del monólogo, hablamos de "él y yo", no de "nosotros".
Dijo que el verano está hecho para "mujerear", hay mucho sol y poquísima ropa, sale todas las noches y no quiere compromisos (bah! nunca lo quiso). Qué me hizo pensar que en algún momento me quiso?...
Se lo pregunté.
"Obvio que te quise... pero sólo un poquito".
(Exacto!)
Juro por mi madre que no lloré, ni siquiera hice el amague. Pero la vena de mi cuello latía como loca, si la miraba muy fijo seguramente explotaba. "Te sentís bien?"
-Cómo querés que me sienta pedazo de tarupido!... Obvio que me siento bien, bodoque de mierda!- pensé, no lo dije.
Una cosa llevó a la otra y continuamos el café con un almuerzo. Él ordenó canelones de jamón y queso, mientras que yo una ensalada. (Estoy a dieta... régimen de boludos, eso debería hacer). Cuando el mozo llegó con la comida, el se echó el primer bocado e hizo el típico chiste: lo masticó bien para luego decir: "tengo algo para vos" mientras me muestra toda la comida masticada dentro de su boca... PUAJJJJJJJJJJJ!
Un hombre de 30 años con un sentido del humor de un niño de cuatro años. Y pensar que hace un par de meses cuando fuimos a un casamiento y bromeó con ésto en plena cena... y yo consideré que era ADORABLE!!!!!!!!!
Es al pedo... una se enamora del Che Guevara y después pretende sacarle la boina y afeitarle la barba.
-Por favor, Víctor. Comportate.
-Uh, qué ortiva.
-Qué nos pasó? Víctor, de estar excelente ya no nos podemos ni ver.
-Con vos fue la mina con la que más tiempo estuve.
-Sí, pero eso porque soy cabeza dura y muy perseverante. No te eches la parte, la relación que tuvimos fue por mí.
-Y por la cama
-Estamos hablando de la relación en sí, Víctor. Date cuenta. Es más que sexual, es haber compartido dos años de relación, momentos, pensamientos, sentimientos. Muchas cosas.
-Yo te quise y tal vez después con el tiempo me de cuenta que en realidad vos fuiste la mujer de mi vida, la ideal para mí, pero en este momento no quiero nada serio. Estoy muy cómodo con mi vida. Pensá: llego a mi casa y está mi mamá que me tiene todo, me plancha, me lava, me hace de comer, me cuida; tengo a mi gata (refiriéndose a su mascota felina, aunque siempre anda gateando por otro lado), estoy tranquilo. Me entendés?
Te está latiendo mucho la vena del cuello. Estás bien?
Sí, estaba bien. Había comprendido cuán ciega había estado todo este tiempo. Besando a un sapo príncipe que jamás perteneció a la realeza. Un Peter Pan.
Estuvimos hablando casi 5 horas. Ya cansados, la comida convertida en un mazacote dentro de la panza, él le dio fin a la charla con un: "y si recordamos viejos tiempos?"
A lo que respondí: "no soy depósito de semen de nadie, ni boyscout con el lema 'siempre lista', olvidate".
Se sonrió, y todo terminó ahí.
Ah... Yo pagué el almuerzo, él olvidó su billetera.
lunes, 18 de enero de 2010
No existe el príncipe azul... a lo sumo hay un ente que destiñe
Etiquetas:
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