lunes, 11 de enero de 2010

Cambia, todo cambia

Toqué fondo y después de eso sólo queda una cosa por hacer: Ascender... sacudirse el polvo de la derrota y volver al ruedo!
Lunes: empecé el gimnasio. 4 kilos arriba que repercutieron en mis rodillas, la grasa abdominal sudaba fría, mientras me sentía ridícula tratando de seguir la maldita coreografía y la fucking música rítmica.
Ok. Un punto menos en la lista.
Siguiente: Peluquería. (Autch!!!!!!!!!!!!!!)
HORROR! Consejo?... jamás pero J-A-M-Á-S ir a la peluquería deprimida. Terminás siendo víctima del "cambio de lookete" propuesto por el estilista. Error! detrás de ese gesto de empatía por el abandono del chongo, se encuentra un ser cruel que con sus manos de tijeras mata lo poco que queda de nosotras.
En fin, mi cabello era largo y ruludo. Ahora, es corto y motoso. Sólo me falta la canasta de frutas en la cabeza y salir a rumbear por ahí.
Con mi autoestima por el piso, el cabello y mi vida sin solución decidí ir a la casa de una amiga: Luciana.
Error! No era el mejor día para ir.
Luciana es mi amiga modelo. Cuando la califico de esta manera no me refiero al modelo, sino a LA modelo.
Luchy es una muy buena amiga, entregada, dispuesta, divertida, pero de la nada el cariño por sí misma desaparece. Hoy fue uno de esos días.
Toqué el timbre de su departamento. -Subí- dijo con voz mocosa.
La puerta de su depto estaba entreabierta, entré y ahí estaba ella: tirada en un sillón semi desvensijado a puro moco tendido. El rimmel le llegaba a la comisura de los labios, sus ojos colorados producían un contraste extraño con el rimmel de sus pestañas y lagañas pegoteadas; su pelo enredado y mojado por la baba que tiraba durante el llanto. Y sí, ese es nuestro lema: si llorás, hacé que valga la pena.
Ahí estaba ella, la persona más buena que conozco, incapaz de hacerle daño a alguien. Creo que fue la primera que caló a Victor (mi ex), llorando como una niña de 4 años a la que se le había perdido su peluche.
Entre lloriqueos y ademanes, entendí (creo) que la habían rechazado en un casting.
Apenas me vió, cambió sus lagrimas de tristeza por lagrimas de risa... no se reía CONmigo, sino de mí.
Y bueno... para eso estamos las amigas, yo olvidé mi pena y ella recuperó su sonrisa.

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